Skip to main content

Mi movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en Atenas: Carmen Calderón, ESADA

Mi movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en Atenas: Carmen Calderón, ESADA
30 Julio 2026

Carmen Calderón, alumna de 4º curso de Diseño de Interiores en ESADA  

Movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en la empresa STUDIO MATERIALITY en Atenas (Grecia), desde febrero a mayo 2026.

A principios de febrero de 2026 comenzó una de las etapas más importantes y enriquecedoras de mi formación: mi segundo Erasmus, esta vez en Atenas, donde realicé las prácticas externas del segundo cuatrimestre de cuarto curso del Grado de Diseño de Interiores en ESADA. Lo que al principio parecía un reto enorme terminó convirtiéndose en una experiencia de crecimiento tanto profesional como personal. Intentar resumir estos cuatro meses en unas pocas páginas es complicado, porque cada lugar, cada persona y cada experiencia han acabado formando parte de mí de una manera muy especial.

Uno de los primeros retos fue encontrar alojamiento en Atenas como estudiante Erasmus, algo que no resulta nada sencillo. A diferencia de otras ciudades europeas, Atenas no cuenta con residencias universitarias, así que la búsqueda de piso puede ser bastante complicada y siempre existe el miedo a posibles estafas. Después de buscar mucho encontré Errathens, una inmobiliaria especializada en alojamiento para estudiantes Erasmus. Tras vivir cuatro meses en uno de sus pisos, puedo decir que la calidad de los apartamentos es bastante variable y que la comunicación por correo a veces puede ser lenta. Aun así, lo más valioso de esta experiencia no fue tanto el piso en sí, sino todo lo que facilitó mi llegada a una ciudad nueva. Desde el primer momento conviví con otros estudiantes internacionales que estaban pasando por la misma situación que yo, y eso me ayudó muchísimo a crear amistades desde las primeras semanas y a sentirme acompañada.

Encontrar el estudio de prácticas adecuado también fue un proceso largo. Durante casi dos meses contacté con distintos estudios de diseño hasta que apareció Studiomateriality. Desde el principio fueron quienes mostraron más claridad y cercanía: respondieron rápido, definieron muy bien cuál sería mi papel dentro del equipo y me explicaron todas las tareas y trámites necesarios para organizar la estancia. Miltos Kontigiannis, director del estudio, se implicó personalmente desde el primer momento. Antes incluso de llegar a Atenas tuvimos varias videollamadas para conocernos, resolver dudas y preparar mi incorporación, algo que me hizo sentir muy tranquila y bienvenida desde el inicio.

El resto del equipo, Ariadni Papadaki, Anthi Papaevangelou y Marion Galani, también tuvieron un papel fundamental en mi experiencia. Siempre estuvieron dispuestas a ayudarme, resolver dudas y compartir conmigo su visión sobre mis propuestas. Gracias a ellas trabajé en un ambiente muy colaborativo donde me sentí escuchada y valorada. Su feedback constante fue, sin duda, una de las partes más formativas de toda la experiencia. Además, coincidí con Eleni, otra estudiante en prácticas, con quien conecté muchísimo tanto dentro como fuera del estudio. Gracias a ella conocí mejor la cultura y el idioma griego, y se convirtió en una compañía muy importante durante esos meses.

Durante las prácticas participé en siete proyectos de diseño gráfico y branding, trabajando en el desarrollo de identidades visuales y materiales de comunicación para distintos clientes del estudio. Cada proyecto pasó por distintas fases: investigación, conceptualización, desarrollo de propuestas, revisiones y preparación del arte final. La experiencia fue muy positiva, ya que recibí buen feedback en todos los proyectos y varios de mis diseños van a hacerse realidad porque tanto el estudio como los clientes decidieron implementar mis propuestas. Ver que mi trabajo tenía un impacto real fue una de las mayores satisfacciones de toda la estancia y me dio mucha confianza en mis capacidades profesionales. Más allá de los resultados, estas prácticas me permitieron entender cómo funciona realmente un estudio creativo: los ritmos de trabajo, la gestión de tiempos según las necesidades del cliente, la importancia de comunicar y defender las decisiones de diseño y la capacidad de adaptarse cuando un proyecto cambia de rumbo.

Si hay algo que realmente define esta experiencia es la gente que he conocido. He tenido la suerte de encontrar personas increíbles que me han aceptado tal y como soy y con las que he compartido viajes, conversaciones interminables y momentos que sé que recordaré siempre. En muy poco tiempo vivimos tantas cosas juntas que creamos vínculos muy fuertes, de esos que normalmente tardan años en construirse. La despedida fue especialmente difícil precisamente por eso: porque las relaciones eran reales. Muchos de mis amigos continúan en Atenas y no sé cuándo volveré a verlos, aunque espero que sea pronto. Me llevo amistades que nunca habría imaginado encontrar y que espero conservar durante mucho tiempo.

También intenté aprovechar cada oportunidad para viajar y descubrir nuevos lugares. Fuera de Grecia visité Bucarest, Frankfurt y Heidelberg, tres ciudades muy diferentes entre sí que me ayudaron a conocer mejor la diversidad cultural y arquitectónica de Europa. Uno de los momentos más especiales fue viajar a Milán para asistir a la Milan Design Week, algo que llevaba muchísimo tiempo soñando hacer. Recorrer exposiciones, instalaciones y espacios intervenidos por estudios y marcas de todo el mundo me recordó por qué elegí esta carrera y por qué quiero dedicarme al diseño el resto de mi vida. Volví de allí llena de inspiración, referencias e ideas, y con la certeza de que el diseño de interiores es realmente mi vocación.

Dentro de Grecia también tuve la oportunidad de descubrir lugares increíbles. Además de conocer Atenas y sus alrededores, visité algunas de las islas griegas como: Aegina, Agistri, Hidra, Poros, Spetses, Santorini, Creta y Milos. Cada isla tiene una personalidad completamente distinta: sus colores, su arquitectura, su luz y su historia crean ambientes únicos.

Esta experiencia también me ha ayudado a cambiar mi manera de trabajar y de afrontar las cosas. He aprendido a disfrutar más del proceso y no obsesionarme tanto con el resultado final, a organizarme mejor cuando aparecen imprevistos. Poco a poco he ido incorporando hábitos y actitudes que he visto en las personas que me rodeaban: la paciencia, el cuidado por los detalles, la calma a la hora de trabajar y la importancia de hacer las cosas con intención.

Es muy difícil explicar con palabras todo lo que han significado estos cuatro meses. Esta memoria recoge una parte de la experiencia, pero hay muchas cosas que solo pueden entenderse viviéndolas. Este segundo Erasmus se ha convertido, sin duda, en una de las mejores experiencias de mi vida. Me llevo herramientas profesionales que sé que aplicaré en el futuro, pero también algo todavía más importante: la seguridad de saber que soy capaz de adaptarme, crecer fuera de mi zona de confort y construir algo valioso esté donde esté.

Quiero terminar agradeciendo a ESADA la oportunidad de cerrar esta etapa de mi carrera de una forma tan especial. Me voy de Atenas siendo mejor diseñadora y, sobre todo, con más ilusión y ganas que nunca de seguir creciendo.