Mi movilidad Erasmus+ para estudios en Matosinhos (Portugal): Virginia Capel, ESADA
Virginia Capel, alumna del 4º curso de Diseño Gráfico en ESADA
Movilidad Erasmus+ para estudios en ESCOLA SUPERIOR DE ARTES E DESIGN en Matosinhos (Portugal), de septiembre 2025 a enero 2026.
Desde antes de empezar la carrera siempre había querido vivir la experiencia Erasmus: esa experiencia en la que te vas a vivir a un país extranjero en busca de nuevas vivencias y situaciones, donde conoces a gente y culturas diferentes. Nunca supe exactamente a dónde quería ir, porque siempre me ha gustado mucho viajar (gracias a que mis padres siempre han querido y han podido hacerlo) y, en cada país nuevo en el que estaba, siempre me imaginaba viviendo allí, conociendo el día a día de esa ciudad y envidiando a las personas que vivían allí. Y es por eso por lo que nunca he tenido claro a dónde quería ir, porque me encantaría poder estar en todos los sitios a la vez.
Una vez llegó el momento de decidir dónde ir, tuve que sentarme a barajar todas las opciones que tenía (que no son pocas las que ofrece ESADA) y ver también en qué situación me encontraba. En mi caso me fui en cuarto de carrera (primer cuatrimestre), algo que nunca había hecho nadie antes, ya que es el último año y hay más responsabilidades que afrontar tanto durante ese cuatrimestre como pensando en el siguiente (TFG y prácticas). Pero yo no quería quedarme sin disfrutar de esta experiencia.

Por eso, para poder elegir destino, me enfoqué en analizar las diferentes universidades y ver cuál era la que más encajaba conmigo y cuál ofrecía la mejor combinación de profesorado, instalaciones y temario. Sin duda, ESAD Matosinhos fue la que más destacó entre mis opciones. Además, si a eso le sumamos que Portugal es un país cercano, bonito y relativamente barato, con un idioma y una cultura parecidos a los nuestros, la decisión fue muy clara.
La universidad cumplió mis expectativas desde el principio (y eran altas). El idioma no ha sido en ningún momento un problema. La mayoría de las clases se dan en portugués, pero son flexibles con el español y es un idioma que se entiende rápidamente cuando lo escuchas de forma recurrente. Las instalaciones son espectaculares: aulas amplias, un montón de talleres para todo lo que puedas imaginar, una cafetería enorme y económica donde puedes comer, una tienda de material y una copistería, todo dentro de la propia universidad. Los profesores son muy agradables, cercanos y se preocupan por los estudiantes, tanto de Erasmus como locales. Además, están abiertos a ayudarte y a conocer cómo haces tú las cosas en tu país o en tu universidad.

Otra cosa que me encantó es que tanto la universidad como Porto en sí están llenas de diseño por donde mires. Es algo muy inspirador, tanto para crear como para sentir que lo que haces tiene un sentido y una finalidad, lo que hace que la ciudad resulte aún más atractiva. Oporto y Matosinhos no son lo mismo, pero ambos lugares forman una combinación perfecta entre ciudad y pueblo costero. Matosinhos (donde se encuentra la universidad) está a unos 25 o 30 minutos del centro de Porto y es famoso por ser la zona de playa donde veranean muchos portugueses. Allí puedes surfear, comer pescado recién salido de la lonja, pasear por el paseo marítimo, jugar al vóley playa, tomar el sol o bañarte. Además, el transporte público te deja fácilmente allí, por lo que es todo un lujo.
Y qué decir de Porto. Es una ciudad pequeña y acogedora en la que puedes hacer de todo. Me sorprendió la facilidad para moverte, tanto con transporte público como con Bolt o Uber (que es baratísimo y mucho más rápido). Es una ciudad que nunca deja de sorprender y en la que todas las calles tienen algo interesante que ver. Además, el río y su desembocadura hacen que el paisaje sea aún más especial. Ver los atardeceres desde el Jardín de Cristal o desde el Jardim do Morro es algo que tampoco te puedes perder. No sé qué tiene Porto con los atardeceres, pero jamás había visto tantos y tan bonitos.

Obviamente no podemos dejar de lado la Super Bock (la cerveza portuguesa) ni todo el ambiente y la fiesta que hay en la ciudad. He de decir que, si te gusta un poco la vida nocturna, Porto también tiene muchos puntos a favor. Cualquier día de la semana puedes ir a Adega Leonor a tomarte una cerveza o una sidra absenta, sentado o de pie, conversando con tus amigos o conociendo a gente nueva, y luego ir a algún bar de Galerías (por experiencia personal, More).
Estos meses no habrían sido lo mismo si mi experiencia no hubiese sido en una residencia, porque gracias a ello he conocido lo que para mí ha sido mi verdadero Erasmus: mis amigos. Siempre había querido vivir la experiencia de convivir en una residencia de estudiantes y, más aún si iba a estar fuera del país. Quería establecerme con un grupo de gente que fuese a estar siempre ahí, y menuda suerte he tenido. Éramos casi 30 españoles, cada uno de un lugar diferente de España (lo cual es genial para conocer otros puntos de vista y formas de vida), y cada uno con sus diferencias, pero con una misma finalidad: vivir el Erasmus. Y eso une más que cualquier diferencia que pudiera separarnos. Al final de la estancia me di cuenta de que lo que más iba a echar de menos era a ellos, que han sido mi familia y mi apoyo durante todo ese tiempo.

Si me preguntáis por el tema de viajar, es algo que hemos hecho bastante, aunque quizá no tanto como en otros destinos de Europa. En Portugal, sobre todo, es barato viajar dentro del país o, en el caso de Porto, ir a las islas Azores y Madeira, que suelen tener vuelos bastante económicos. Los viajes que he hecho durante mi estancia en Porto han sido: Coimbra, Aveiro, Braga, Guimarães, Lisboa, Madeira, Pisa, Florencia, Bruselas, Ámsterdam y Colonia. No es poco, aunque sé que por el centro de Europa viajar suele ser más barato y más frecuente. Aun así, por temas de asistencia y clases no es tan sencillo viajar, además de que desde Porto no hay tantos destinos ni tan baratos.
De todas formas, si vienes a esta ciudad, no te preocupes por salir de ella: hay muchísimo que hacer y ver. No cambiaría absolutamente nada de lo que he vivido ni de cómo lo he vivido. Va a ser algo que recordaré toda mi vida y que me ha marcado para siempre. A todo el que esté leyendo esto y tenga en mente hacer un Erasmus le digo que no se lo piense más y que aproveche la oportunidad de su vida, porque es una experiencia que jamás decepciona (y si es en Porto, mejor todavía :) ).










