Mi movilidad Erasmus+ para estudios en Kuopio (Finlandia): María de la Fuente, ESADA

María de la Fuente, alumna del 2º curso de Diseño de Interiores en ESADA
Movilidad Erasmus+ para estudios en SAVONIA UNIVERSITY OF APPLIED SCIENSES (Kuopio, Finlandia), de enero a mayo de 2026.

En octubre de 2025 descubrí Kuopio gracias a una compañera de ESADA y, a día de hoy, se lo agradezco de corazón. En mi cabeza no entraba que un Erasmus tan lejos de todo el mundo y en un lugar tan remoto pudiera ser tan increíble. Aun así, el 3 de enero, alrededor de las 17:00, llegué a lo que sería mi hogar durante cinco meses.
Al principio, fue todo un poco caótico, pero a todo hay que acostumbrarse. No conocía a nadie, estábamos a -18 grados, las comidas eran complicadas y, encima, a las 15:00 ya era noche cerrada. Aunque todo fuera algo complicado, el día 5 de enero conocí a los que serían mis mejores amigos y las personas que me harían sentir en casa, estando tan lejos. Agradezco haber podido descubrir todo lo que conozco ahora gracias a ellos. Algo que también me sorprendió mucho es que la gente es muy, muy distante. Era difícil encontrar a alguien local que iniciara una conversación contigo, ni siquiera los propios compañeros de clase.


En cuanto a la ciudad, al principio me parecía algo fría, y no lo digo solo por el clima. Casi no se veían personas en la calle y la mayoría de tiendas cerraban a las 17:00 o 18:00. Sinceramente, iba con la idea de que allí no podríamos hacer planes y me equivoqué completamente. Si no había planes, los inventábamos. En cuanto a eso, agradezco haber vivido en una residencia. En Katiska todo era más fácil. Yo vivía en un piso compartido con otras dos chicas, una húngara y una azerbaiyana. Aunque con ellas no tenía mucha relación, mis amigos vivían allí también. Al final, acabamos juntándonos españoles, franceses e italianos. Con ellos vi auroras boreales, patinamos sobre hielo, observamos la ciudad desde la torre Puijo, esquiamos y mil cosas más.



En relación con la universidad, para mí fue increíble. La dinámica de enseñanza en Savonia es totalmente contraria a lo que conocemos. Dependiendo de la asignatura, teníamos varios proyectos o un único proyecto. Allí se centran más en el aprendizaje que en el resultado de los proyectos. Su intención es que sepas usar los programas y los apliques a cualquier cosa. Es imposible tener una queja.

Con el paso de los meses, tuve la oportunidad de conocer lugares increíbles. Volví a Londres después de muchos años y comprobé que sigue siendo una de mis ciudades favoritas. Viajamos a Noruega, descubrimos la inmensidad de los fiordos y también que, con las personas correctas, nueve horas en un coche se pasan volando. Estuvimos en Polonia, más concretamente en Łódź, y os puedo asegurar que había más españoles que polacos; y con razón, porque Polonia lo tiene todo. A finales de abril decidimos hacer un viaje impresionante. Para mí, Islandia fue como estar en un planeta diferente: paisajes rojos, verdes y volcánicos. Andamos sobre glaciares de millones de años y comprobamos que bañarse en el mar a 2 grados y entre restos de glaciar es posible, incluso sin traje de neopreno. Para finalizar, volvimos a Łódź y ahí acabó mi Erasmus. El mismo día que volvimos, cogí un avión para España, deseando volver, pero entre lágrimas porque se había acabado la etapa más bonita de mi vida.



Para mí, esta experiencia no solo me ha servido para conocer, sino también para reconocer. Saber en lo que me he convertido y de lo que soy capaz. Por encima de todo, me ha dado independencia y, en algunos casos, madurez. Pero lo que más me ha enseñado y llevaré siempre conmigo es a decir “te quiero” más seguido, porque nunca sabes cuándo será la próxima vez que veas a las personas que se convirtieron en tu hogar.











