Skip to main content

Mi movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en Italia: Jesús Castillo, ESADA

Mi movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en Italia: Jesús Castillo, ESADA
30 Julio 2026

Jesús Castillo, alumno de 4º curso de Diseño de Producto en ESADA  

Movilidad Erasmus+ para prácticas curriculares en la empresa CORTI DESIGN SRL en Giussano, Milán (Italia), desde febrero a mayo 2026.

Mi Erasmus en Italia ha sido una aventura que me ha hecho crecer y durante la que he sido muy feliz.

El primer día llegué por la noche, con tiempo lluvioso y con huelga de trenes; pero lo que nunca imaginé ese primer día, cargado de maletas y tumbado en una cama desconocida de un hostal en mitad de la nada, era todo lo que vendría después.

Mi empresa estaba en Giussano (al norte de Milán) y yo vivía en un piso justo encima de las oficinas que ellos me facilitaron. Amplio, luminoso y súper tranquilo y silencioso, pronto le cogí cariño y lo empecé a sentir como mi hogar. Trabajábamos con gigantes de la industria del mueble como Cassina, Poliform o Flexform, así que tuve el privilegio de ver como se fabrican piezas icónicas como la Chaise Longue LC4 de LeCorbusier.

Además mi trabajo me resultó apasionante. La empresa hasta ese momento no tenía diseños propios ni departamento de diseño así que me propuso un proyecto muy motivador e interesante: Crear una nueva marca desde cero, basada en mis colecciones, y poner mis diseños a la venta. Era una oportunidad de oro para crecer y empezar a diseñar en un contexto real.
Mis compañeros fueron acogedores y simpáticos desde el principio, y pronto hice muy buenas migas y cogí confianza con la parte joven de la plantilla.

Además en el día a día fui aprendiendo muchísimas cosas y habilidades gracias a vivir solo. Me acostumbré a la paz y libertad que suponía tener un espacio para mí; por las tardes me daba una vuelta por la zona, hacía mis compras o me quedaba tranquilo en casa, y los fines de semana bajaba en tren a Milán y descubría la ciudad; o a veces me iba de viaje.

Milán me ha parecido una ciudad genial para vivir, y si eres diseñador, aún más. Me encanta porque siempre hay algo nuevo que hacer, siempre hay algo nuevo que ver y siempre hay un evento interesante al que ir. Te sientes rodeado de diseño y de talento, y sientes mucha inspiración porque hay una gran variedad de arquitectura, arte y proyectos que ver, todo repartido en distintos barrios cada uno con su encanto y lugares especiales, y conectados por un transporte público muy bien planificado. Además es la casa de grandes firmas de diseño con importancia mundial, y saber que estás en el mismo lugar da una motivación brutal.

Como he dicho antes, en la ciudad el diseño es muy importante, y tuve la oportunidad de hacerme partícipe de ese ambiente, asistiendo por ejemplo a una charla de la ADI con diseñadores de firmas como Brembo o Cassina; o, cómo no, al Salone del Mobile y al Fuorisalone, que me parecieron tremendamente inspiradores.

Además Milán tiene tres aeropuertos que conectan la ciudad con el mundo entero, y me di cuenta de que al estar más o menos en el centro geográfico de la Europa continental casi todos los vuelos duraban 2 horas o menos, y con aerolíneas low cost no eran nada caros. Eso, junto a los autobuses de Flixbus y los trenes, me dió la oportunidad de disfrutar no solo de Milán sino también de otros lugares como Varsovia, Venecia, Roma, Niza y Mónaco, entre otros.

Con tantos viajes y experiencias, y algunas visitas de amigos, se produjeron muchísimas anécdotas y momentos especiales, como mi primer día solo en mi casa nueva, pasear por Venecia vacía a la una de la madrugada, volver de Roma en un autobús nocturno de 8 horas, traducir de japonés a italiano y de italiano a español en el stand de una marca en el Salone del Mobile, irme a Mónaco con mi amigo en un viaje totalmente improvisado, o cenar del kebab de al lado con mis amigos que venían de visita todos juntos en mi casa… y muchísimas más que nunca olvidaré.

En resumen, aprendí muchísimo, conocí mucha gente genial, visité muchos sitios nuevos, probé mucha comida buena y sentí la ciudad como mía. Por todo esto, vaya donde vaya siempre tendré un recuerdo especial de Milán y la sentiré como mi segunda ciudad, mi segundo hogar; y por supuesto, volveré cada vez que tenga la oportunidad.